La Universidad Autónoma de Zacatecas es ejemplo de violencia, impunidad y simulación

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Grafiti en una pared de Zacatecas con la frase Al tiro con el puerco

El rector UAZ acusado de violación no es un caso aislado

La detención del rector de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ), acusado de violación equiparada agravada contra una menor de edad, no es una anomalía. Es apenas un síntoma visible de un sistema que lleva décadas operando bajo el amparo del silencio, el encubrimiento y la complicidad. Un sistema que ha permitido que las violencias, en todas sus formas, se conviertan en parte del tejido universitario y se normalicen como una práctica sindicalizada.

Durante años, la institución ha normalizado prácticas de abuso de poder por parte de profesores y administrativos, muchas de ellas encubiertas por un lenguaje cotidiano que minimiza la gravedad de los actos y responsabiliza a las víctimas. Expresiones como “ella quiso”, “ella aceptó”, o “ella no dijo nada” siguen circulando sin vergüenza en los pasillos, incluso cuando se trata de menores de edad o estudiantes en situación de subordinación académica. Se ignora —o se finge ignorar— que cualquier relación entre un profesor y una alumna está atravesada por una asimetría de poder insalvable. Lo que se presenta como consentimiento muchas veces es, en realidad, oportunismo sostenido desde la jerarquía y el silencio institucional.

Cada 8 de marzo, las mujeres (sobre todo jóvenes estudiantes de la UAZ) lo denuncian en tendederos colocados en la Plaza de Armas: docentes, funcionarios, directivos. Las denuncias están ahí, con nombres y detalles. La respuesta institucional es predecible: trámites burocráticos, carpetas congeladas y silencio. Nadie cae ni asume la responsabilidad.

Cuando “el doctor” es intocable

La UAZ, además, permanece en una parálisis cíclica. Sufre huelgas y paros laborales cada año. El sindicalismo universitario, lejos de ser una herramienta de defensa laboral, se ha convertido en un sistema clientelar, orientado a preservar privilegios antes que derechos. Lo que menos se discute es la educación, el aula, el estudiante o las mejores maneras de crear un ecosistema escolar sano.

Incluso, es sus sindicatos es popular la frase de «hagamos el mínimo esfuerzo, somos basificados».

A eso se suma el uso exacerbado de títulos como “el doctor”, “la doctora”, no como forma de reconocimiento académico, sino como imposición jerárquica. Una especie de nobleza universitaria donde muchos exigen ser tratados con reverencia, aunque no cuenten con las habilidades para revivir un cuerpo académico. Se trata de una superioridad moral y laboral heredada, más cercana a la monarquía que a una comunidad del conocimiento. Hay estudiantes obligados a referirse así a quienes los evalúan, aunque estos ejerzan su poder con autoritarismo y negligencia.

Muchos profesores viven obsesionados con su “bequita CONACYT”. Para conseguirla, necesitan mostrar productividad académica. Y, como no escriben, se dedican a explotar a sus asesorados: los obligan a redactar tesis de las que luego se apropian, colocando sus nombres como coautores sin haber escrito una línea. ¿Es sano que en una investigación hecha por un estudiante sea firmada por cuatro doctores y doctoras? Así se perpetúa un sistema de simulación donde el mérito se falsea y el conocimiento se convierte en mercancía.

La impunidad como escudo institucional en la UAZ

La aprehensión del rector de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ) no debe ser un caso aislado ni una bandera política temporal. La Fiscalía debe abrir una investigación amplia, seria, con perspectiva de género, que toque fondo en los tipos de violencia comúnmente ejercidos en la UAZ y quiénes son sus protagonistas. Este momento debe ser el principio de un proceso más hondo, no su punto final.

Existe una generación de mujeres que continuamente lo señalan. Lo que falta es que las instituciones estén a la altura de su valentía y sus demandas. No se trata de escarmiento ni de un atentado político. Se trata de justicia y de acabar con la impunidad que tantos han usado como cátedra y como escudo.

SOBRE EL AUTOR
Retrato de Joel Flores, escritor y narrador mexicano

Joel Flores escribe historias que destacan por su profunda conexión con la realidad mexicana. Leer más ➡

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Joel y Kami descansando