Salton Sea, donde el agua no fluye

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Salton Sea, CA 2026 BLOG IAMJOELFLORES

El Salton Sea, en California, es un lago artificial en medio del desierto. Llegamos ahí sin buscarlo, después de no encontrar campgrounds disponibles para acampar en San Diego.

Salimos con la intención de acampar en algún punto de San Diego. Pero en marzo es complicado encontrar lugares públicos donde pasar la noche en tu casa de campaña. Los campgrounds públicos estaban llenos y, después de revisar varias opciones, quedó claro que no íbamos a encontrar lugar en Idywild, Palms Springs o Cuyamaca. 

La falta de espacios nos obligó a movernos hacia otro tipo de lugares.

Así dimos con Loomerland Ranch, en Warner Springs. Un sitio apartado, que funciona más como una granja que como un parque recreativo. Hay animales, sobre todo perros enormes de la raza Karakachan, caminos de tierra, zonas abiertas y una noche que se sostiene sin ruido artificial. Desde ese punto, lo que parecía un destino terminó siendo un punto de partida.

La zona en la que acampamos es parte de una franja de transición: hacia un lado, el bosque y el frío; hacia el otro, el desierto y su calor. No hay una línea clara que los separe, pero el cambio ocurre conforme te fundes con la carretera. Se nota en la vegetación, en la luz, en la temperatura.

Borrego Springs CA 2026 BLOG IAMJOELFLORES

A la mañana siguiente bajamos en dirección a Borrego Springs. El trayecto es gradual, pero constante. Bastante parecido a La Rumora, esa carretera que comunica a Mexicali con Tijuana. El terreno pierde altura, la vegetación se dispersa, la sombra se vuelve escasa y las rocas son enormes, como si hubiera llegado de otro planeta. La sensación de resguardo que ofrece el bosque desaparece sin hacer ruido.

En Borrego Springs comimos en el restaurante Carmelita. Un lugar sencillo, pequeño, que funciona como pausa en medio del desierto, donde se ven vehículos con tecnología para acampar, casi siempre conducidos por personas de la tercera edad, quizá jubilados.

Durante el desayuno decidimos manejar hacia el Salton Sea. La consulta rápida que hicimos en internet lo recomendaba. No había una intención precisa. Más bien una curiosidad abierta: ver el agua en medio del desierto, reconocer el lugar, quizá considerar una visita futura con más tiempo. La idea de un lago en esa zona sugiere descanso, incluso cierta posibilidad de uso. Meterse, remar, quedarse.

Conducimos hasta llegar a la carretera 86. A los costados de la carretera se extienden campos de palmeras datileras. Filas largas, ordenadas, que avanzan hasta donde alcanza la vista. No son un elemento decorativo ni un accidente del trayecto. Responden a una forma de organizar el territorio que depende del agua que llega desde lejos y de un sistema de trabajo que no siempre se hace visible.

Nos detuvimos a cargar gasolina. Al bajar del carro, el calor se siente directo sobre la cabeza. No hay transición ni sombra que lo amortigüe. El cuerpo entra en esa temperatura sin preparación, como si el aire mismo impusiera su ritmo. No puedo evitar preguntarme ¿quiénes pueden vivir aquí? El calor es más agresivo que en Mexicali.

Alrededor hay camionetas de uso rudo, trailers, hombres con gorra que entran y salen de la tienda.

Adentro, a la hora de pagar la gasolina, no hace falta hablar inglés. Las conversaciones y el intercambio de palabras cotidiano ocurre en español, nuevamente como la lengua de trabajo. Lo habla la dependienta, los clientes con pinta de jornaleros que pagan sus cervezas.

En la carretera, conforme nos adentramos más, aparece por fin el lago extendido, ocupando la cuenca. A primera vista responde a lo que uno espera de un cuerpo de agua. Superficie amplia, horizonte claro, una relación directa con el cielo.

Pero la lectura cambia una vez que nos estacionamos en el área recreativa de Salton Sea State. Mientras caminamos y la suela de las botas cruje, tardamos en entender que la orilla no es arena. Es una superficie rígida, quebradiza, de un blanco opaco.

El agua tampoco se comporta como tal. Tiene movimiento, pero no transparencia. El color es denso, ligeramente turbio, con variaciones que no terminan de definirse. No hay gente dentro. No hay indicios de actividad reciente, a pesar de que el área recreativa tiene zonas para refugiarse del calor, asadores y bancas.

Luego, comienza a hacerse evidente que lo que está frente a nosotros no es un lago en el sentido habitual.

Días después, ya en casa, investigué que lo que hoy se conoce como el Salton Sea ocupa la cuenca del antiguo Lake Cahuilla, un lago que aparecía y desaparecía según los desvíos del Río Colorado. No era permanente. Era parte de un sistema que se movía. Los Cahuilla no dependían de una estabilidad inexistente. Habitaban esa variación.

A inicios del siglo XX, un desvío en el sistema de irrigación llevó agua a esta cuenca sin salida. El lago se formó y, en lugar de desaparecer, se sostuvo. Desde entonces depende de lo que entra en él. El escurrimiento agrícola de los valles cercanos lo alimenta con agua cargada de sales, fertilizantes y residuos. El desierto evapora el agua, pero deja todo lo demás. Con los años, esa acumulación altera el equilibrio hasta hacerlo inviable.

Es lo que Rob Nixon llama violencia lenta: un desgaste territorial que no se percibe como evento, sino como proceso.

El lago también puede leerse como uno de esos lugares que Gastón Gordillo llama sacrificables. Espacios que sostienen una lógica productiva que los consume hasta volverlos prescindibles.

Se trata de lo que puede entenderse como terricidio, una transformación profunda de las condiciones que hacen habitable un territorio.

Estar frente al lago no produce un impacto inmediato. El sol, el calor, la soledad provocan que uno tarde en entender qué sucede, hasta que termina de leer las señales en el territorio: la ausencia de vegetación en la orilla, la textura del suelo, el color del agua y la falta de actividad humana.

Días después, ya en casa, investigué el futuro del Salton Sea. Entre 2024 y 2026 se autorizaron proyectos para extraer litio mediante Direct Lithium Extraction, un proceso que recupera el mineral de salmueras geotérmicas para fabricar baterías y sistemas de almacenamiento. La promesa es “energía limpia”, pero en este territorio implica mayor presión sobre el agua en pleno desierto y el riesgo de incrementar el polvo tóxico en el aire.

El territorio entra a una nueva fase extractiva que reconfigura un espacio ya degradado y lo vuelve funcional a otra demanda. El lago deja de ser solo un residuo hidráulico y se convierte en plataforma energética. En ese desplazamiento se reconocen, otra vez, los lugares sacrificables y la violencia lenta que los sostiene.

Regresamos al rancho al final del día. El mismo terreno, los mismos perros, la misma noche. Pero la percepción ya no era la misma.

Habíamos salido a buscar un lugar para acampar y terminamos encontrando otro tipo de espacio. Uno que no estaba en el plan y que exige otra forma de mirar y de entendernos.

A veces basta con desviarse un poco del camino para encontrarse con un territorio que no solo se recorre, sino que se revela en lo que ha dejado de sostener.


Preguntas frecuentes sobre el Salton Sea

¿Qué es el Salton Sea y por qué existe?
El Salton Sea es un lago artificial ubicado en el sur de California que se formó en 1905 tras el desvío accidental del río Colorado hacia una cuenca sin salida. A diferencia de un lago natural, su existencia depende del escurrimiento agrícola y no de un sistema hidrológico estable.

¿Por qué el Salton Sea está contaminado?
El lago recibe agua proveniente de la agricultura intensiva de los valles cercanos. Esa agua arrastra fertilizantes, sales y residuos químicos que se acumulan con el tiempo, ya que el lago no tiene salida natural y el desierto evapora el agua, pero no los contaminantes.

¿Se puede nadar o hacer kayak en el Salton Sea?
Aunque el Salton Sea tiene apariencia de lago, no es un espacio adecuado para actividades recreativas como nadar o hacer kayak. La calidad del agua, su alta salinidad y la contaminación acumulada lo convierten en un entorno poco seguro para el contacto directo.

¿Qué significa que el Salton Sea sea un ejemplo de violencia lenta?
El concepto de violencia lenta describe procesos de degradación ambiental que ocurren de forma gradual y acumulativa. En el caso del Salton Sea, el deterioro no sucede de forma inmediata, sino a lo largo de décadas de acumulación de residuos y evaporación constante.

¿Qué es un lugar sacrificable y cómo se relaciona con el Salton Sea?
Un lugar sacrificable es un territorio que se degrada en función de una lógica productiva que lo vuelve prescindible. El Salton Sea encaja en esta categoría al funcionar como depósito de escurrimientos agrícolas, sacrificando su equilibrio ecológico para sostener la actividad económica regional.

¿Qué es el terricidio y cómo se observa en el Salton Sea?
El terricidio puede entenderse como la transformación profunda de las condiciones que hacen habitable un territorio. En el Salton Sea, esta transformación ocurre al sustituir un sistema natural dinámico por un sistema artificial que termina degradando el entorno.

¿Quiénes trabajan en los campos agrícolas alrededor del Salton Sea?
Gran parte de la mano de obra en los campos agrícolas del sur de California está conformada por trabajadores mexicanos o de origen mexicano. Su presencia es fundamental para sostener la producción agrícola en una región con condiciones climáticas extremas.

¿Por qué hay tantos campos de palmeras datileras cerca del Salton Sea?
Los campos de palmeras datileras forman parte del sistema agrícola del Imperial y Coachella Valley. Estos cultivos dependen del riego intensivo y contribuyen al flujo de agua que eventualmente drena hacia el Salton Sea.

¿Cuál es el futuro del Salton Sea?
El Salton Sea está entrando en una nueva fase de transformación vinculada a la extracción de litio. Proyectos recientes buscan aprovechar las salmueras geotérmicas del subsuelo para producir baterías, lo que podría reconfigurar la región como un centro energético, aunque con nuevos riesgos ambientales.

¿Por qué el Salton Sea se siente como un lugar distópico?
La sensación proviene de una disonancia entre la apariencia de un lago y la ausencia de vida, actividad y equilibrio ecológico. La combinación de calor extremo, degradación ambiental y silencio genera una percepción de ruptura en el paisaje.

SOBRE EL AUTOR
Retrato de Joel Flores, escritor y narrador mexicano

Joel Flores escribe historias que destacan por su profunda conexión con la realidad mexicana. Leer más ➡

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